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ALFREDO KRAUS "CONCIERTO MADRID 1998"


 Alfredo Kraus nace en Las Palmas el 24 de noviembre de 1927, y es bautizado con los nombres de Alfredo José María del Carmen Kraus Trujillo. Fue el segundo de los cuatro hijos de Don Otto Kraus Polensky, natural de Viena, y de Doña Josefina Trujillo Mujica, natural de Las Palmas. Sus padres lo inician a la música desde temprana edad y, con cuatro años, el niño comienza sus estudios de piano. A partir de los ocho, ya forma parte del coro infantil del Colegio del Corazón de María (actual Claret), donde también cursa sus estudios primarios. Ya adolescente, su hermano Francisco lo introduce en las lecciones de Doña María Suárez Fiol de León, quien será su primera maestra. A los diecisiete años, el joven Alfredo integra las filas del Coro de la Sociedad Filarmónica de Las Palmas y de la Coral Polifónica de Las Palmas.
Por deseo expreso de su padre, Alfredo Kraus estudiará, en Las Palmas de Gran Canaria, la carrera de Ingeniero Técnico Industrial, obteniendo el título en 1950. Tras ello, continúa con su formación vocal fuera de Gran Canaria: primero en Barcelona, con la mezzo rusa Gali Markoff, y luego en Valencia, con el tenor Francisco Andrés. Ya en Milán, se perfeccionará con la soprano catalana Mercedes Llopart, su maestra definitiva. En 1955, Kraus obtiene un premio en el XVI Concurso Internacional de Ginebra. Poco después, firmará su primer contrato profesional para la Ópera de El Cairo, debutando allí, en enero de 1956, en Rigoletto y Tosca. Tras actuar con éxito en teatros de Francia, Italia, España y Reino Unido, Kraus debuta en Portugal en 1958, con la ya antológica producción de La Traviata, donde comparte escenario con Maria Callas. A partir de allí, la carrera de Alfredo Kraus será fulgurante y, hasta 1999, el tenor se presentará en los más importantes teatros y salas de concierto del mundo. Esta popularidad lo lleva a protagonizar dos largometrajes españoles: Gayarre y El Vagabundo y la Estrella.

De la maestría vocal de Alfredo Kraus dan buena cuenta las críticas, su discografía, el material de audio y video, y sus numerosos seguidores por todo el mundo. Gracias a su aguda inteligencia y a su obsesivo estudio cotidiano, Alfredo Kraus supo escoger y preservar un repertorio adecuado que, junto al dominio de una técnica perfecta, le permitió cantar hasta más allá de sus setenta años.

Considerado como uno de los más grandes tenores lírico-ligeros de la segunda mitad del siglo XX, el repertorio operístico de Alfredo Kraus abarca treinta títulos representados que, por orden de debut, son: Rigoletto, Tosca, La traviata, Il signor Bruschino, La vida breve, Mefistofele, Falstaff, Les pêcheurs de perles, Manon, Faust, Les dialogues des Carmelites, Gianni Schicchi, Il barbiere di Siviglia, Don Pasquale, Lucia di Lammermoor, Madama Butterfly, La sonnambula, I puritani, La favorita, L’elisir d’amore, La bohème, Alì-Babà, Don Giovanni, L’heure espagnole, Werther, Linda di Chamounix, La fille du régiment, Les contes d’Hoffmann, Lucrezia Borgia y Lakmé. A ello se sumará, en concierto y grabación, Così fan Tutte (Mozart), y dos óperas francesas que solo grabará: La jolie fille de Perth (Bizet) y La muette de Portici (Auber). Entre otras obras que Kraus interpretara en forma de concierto se encuentran La passione (Malipiero), Messa da Requiem (Verdi) y Carmina Burana (Orff), grabando en estudio la Petite Messe Solennelle (Rossini).

En el género de zarzuela y ópera española, Alfredo Kraus representó en escena Doña Francisquita (Vives), Marina (Arrieta) y Pepita Jiménez (Albéniz / Sorozábal) abocándose luego a doce títulos que solo interpretará en los estudios de grabación: Katiuska, La tabernera del puerto y Black el payaso (Sorozábal); La tempestad, La bruja y La revoltosa (Chapí); La generala y Bohemios (Vives); El huésped del sevillano (Guerrero); La Dolorosa y Los de Aragón (Serrano); La verbena de La Paloma (Bretón) y una versión en castellano de la opereta Eva (Lehár).

En cuanto al extenso repertorio de concierto y recital de Alfredo Kraus, el mismo abarca arias clásicas del siglo XVIII, canciones de compositores operísticos y no de los siglos XIX y XX, arias de ópera y romanzas de zarzuela, y canciones populares y folklóricas, ya sean españolas, italianas, francesas o latinoamericanas. Si bien el mismo tenor decía preferir las grabaciones “en vivo” al considerarlas más fieles, su extensa discografía y videografía, sea «en vivo» que en estudio, constituye un precioso legado artístico que perdura hasta nuestros días. 

En 1991, Alfredo Kraus celebra sus 35 años de carrera con un recital en el Auditorio Nacional de Música de Madrid y recibe un sentido homenaje en Las Palmas de Gran Canaria. En enero de 1996, con motivo de sus 40 años de carrera, Alfredo Kraus emprende una gira internacional de dos años, presentándose en los mayores escenarios. Al año siguiente, se aparta de los escenarios durante nueve meses, tras el fallecimiento de su amada esposa y fiel compañera de carrera, Doña Rosa Ley Bird.

Paralelamente a su actividad artística, Alfredo Kraus desarrolla una prolífica actividad didáctica a partir de 1980, transmitiendo así su experiencia a las nuevas generaciones. A partir de esos años, el tenor compatibilizará sus actuaciones con la enseñanza. Será catedrático de la Escuela Superior de Canto de Madrid, dirigirá la Cátedra Alfredo Kraus del Conservatorio Nacional de Música del Gran Teatro del Liceo de Barcelona y la Cátedra de Canto Ramón Areces de la Escuela Superior de Música Reina Sofía de Madrid. Tras su actividad como profesor del Centro de Estudios de Técnica Vocal Alfredo Kraus de Perugia, Kraus impartirá clases magistrales en Madrid, Barcelona, Santander, Las Palmas de Gran Canaria, Milán, Roma, Turín, Siena, Londres, Chicago o New York.

Uno de los proyectos más queridos del tenor fue el Concurso Internacional de Canto Alfredo Kraus de Las Palmas de Gran Canaria, que el mismo organizó desde 1990 a 1999. Tras su ausencia, dicho certamen, con carácter bienal, fue retomado en 2017 como sexta edición, a la que siguieron la de 2019 y la de 2021.

A través de toda su carrera, Alfredo Kraus será reconocido con numerosas condecoraciones y galardones. Recibirá, entre otros, la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X El Sabio, el grado de Comendador de número de la Orden de Isabel la Católica, el grado de Caballero de la Legión de Honor de Francia, la Gran Cruz de Honor de las Ciencias y las Artes de Austria, el Premio Enrico Caruso de Italia, el Premio Metropolitan Opera House de Nueva York o el título de Kammersänger de la Ópera de Viena. A estas distinciones, se sumarán las concedidos en su tierra natal, como la Medalla de Oro de Canarias, el de Hijo Predilecto de Las Palmas de Gran Canaria, el Can de Plata y el Can de Oro a las Artes del Excmo. Cabildo Insular de Gran Canaria o el Premio Canarias de Bellas Artes.

Embajador artístico de excelencia de Gran Canaria durante la segunda mitad del siglo XX, Alfredo Kraus se apaga a los 71 años en Boadilla del Monte (Madrid), el 10 de septiembre de 1999. Sus restos, y los de su esposa, reposan desde 2009 en el Panteón de los Ilustres del Cementerio de Vegueta de la ciudad que los viera nacer.

A la figura de Alfredo Kraus se han dedicado tres auditorios: los de Las Palmas de Gran Canaria, Majadahonda (Madrid) y Aspe (Alicante). También dos centros culturales: el de Mirasierra-Fuencarral (El Pardo, Madrid) y el de Tejeda (Gran Canaria). Alfredo Kraus da nombre también al C.E.I.P. de Lomo Los Frailes (Tamaraceite / Gran Canaria), a la cátedra de canto del Conservatorio del Liceo de Barcelona y a un Aula Cultural de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Desde el año 2000, la Temporada de Ópera de Las Palmas de Gran Canaria, organizada por Amigos Canarios de la Ópera, se titula Alfredo Kraus, y ese mismo año, Correos de España destacó la trayectoria del tenor con un sello de su serie Personajes Populares.

Con el nombre de Alfredo Kraus se han bautizado también tres plazas -en Las Palmas de Gran Canaria, Bilbao y Almería-, una avenida de Sevilla, y un pasaje peatonal de Arrecife (Lanzarote). Dieciocho son las calles del territorio español que llevan el nombre de Alfredo Kraus, situándose en Carrizal de Ingenio y San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria), San Cristóbal de La Laguna y Los Llanos de Aridane (Tenerife), La Pineda (Tarragona), Santander, Zaragoza, Illescas y Navahermosa (Toledo), Córdoba, Jaén, Bailén (Jaén), Alcalá de Guadaíra y Dos Hermanas (Sevilla), San Fulgencio y Torrevieja (Alicante), Vélez (Málaga) o Mérida (Badajoz). Por último, cinco Asociaciones han sido consagradas a la memoria de Kraus: las de Aspe, Bilbao, Buenos Aires, Gijón, Oviedo y Sevilla.

Desde 2003, la Fundación Teatro Auditorio de Las Palmas de Gran Canaria celebra, cada 24 de noviembre, un Homenaje a Alfredo Kraus. Dicho evento musical conmemora así el día del nacimiento del ilustre tenor grancanario

domingo

RACHMANINOV "CONCIERTO Nº3 PARA PIANO Y ORQUESTA"


El joven Rachmaninov se convirtió rápidamente en el favorito del público moscovita: era conocido como talentoso pianista, compositor y director de orquesta. Sin embargo, en 1897 el músico sufrió un grave revés: la interpretación de su Primera Sinfonía en San Petersburgo fue un desastre y recibió muchas críticas. El compositor cayó en una depresión y durante casi cuatro años no compuso nada y apenas salió de su casa.

Una nueva etapa en su vida y su carrera inició en 1901, cuando el compositor presentó el Segundo Concierto para Piano que devolvió a Rachmaninov su estatus de músico ruso de renombre. El compositor tuvo muchos conciertos en Rusia, Europa, EE. UU. y Canadá, al mismo tiempo, durante varias temporadas, él ocupó el cargo de director de orquesta del Teatro Bolshoi.

Después de la Revolución Rusa de 1917 Rachmaninov emigró a América, donde siguió dando conciertos. A pesar de que Rachmaninov se vio obligado a abandonar su país natal, siguió considerándose un compositor ruso. Como dijo el propio Sergei Rachmaninov: “Mi patria ha dejado huella en mi carácter y mis opiniones. Mi música es fruto de mi carácter y, por tanto, es música rusa”. Tras pasar un cuarto de siglo en el extranjero, él hablaba ruso en su familia, se mantenía en contacto con amigos en Rusia y se preocupaba por el destino de su país y de sus compatriotas. Durante la Segunda Guerra Mundial destinaba una gran parte de sus ingresos al Ejército Rojo y al Fondo de Defensa de la URSS. Su dinero se utilizó para construir un avión de guerra en Rusia. “De uno de los rusos para ayudar al pueblo ruso en su lucha contra el enemigo. Creo en la victoria completa”, escribió el músico.

Durante los diez primeros años de emigración Rachmaninov fue incapaz de crear nuevas obras y hasta 1926 volvió a componer música. En los últimos años de su vida, Rachmaninov compuso la suite orquestal Las Danzas Sinfónicas, que los expertos musicales consideran una de sus mejores obras. Siguió actuando todo el tiempo y dio su último concierto seis semanas antes de morir. Murió en 1943, pocos días antes de cumplir 70 años.

Hasta el día de hoy, las obras de Rachmaninov continúan siendo interpretadas en todo el mundo. En 2005, en Uruguay, se realizó un Festival de Música Rachmaninov. El público acogió calurosamente la virtuosa interpretación del pianista Andrey Korobeinikov y del barítono Evgeny Kungurov que llegaron de Rusia. El año pasado, en vísperas del 150 aniversario del destacado compositor ruso en Montevideo, se realizó una serie de conciertos con interpretación de sus principales obras. En febrero de 2022, la Orquesta Sinfónica Nacional del Sodre, bajo la dirección del maestro Stefan Lano, inauguró su Temporada 2022 con la Sinfonía n.°2 de Rachmaninov, conocida como una de sus composiciones más célebres y en que el compositor ruso evoca con nostalgia su país natal. En julio en la misma escena del Sodre se presentó un concierto dedicado al Romanticismo tardío ruso cuyo programa incluyó Las Danzas Sinfónicas de Rachmaninov. En septiembre, en la sede de la Embajada de Rusia en Montevideo, se desarrolló una velada para el público uruguayo que contó con varias romanzas de Rachmaninov (Me enamore para mi tristeza, Mañana, Te espero) en interpretación de la cantante rusa (contralto) Evgenia Pirshina y el maestro Stefan Lano (piano).