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SAINT SAENS-SANSON Y DALILA (MI CORAZON SE ABRE)


Sansón y Dalila es una gran ópera francesa compuesta por Camille Saint-Saëns, en tres actos, con un libreto en francés de Ferdinand Lemaire. Fue estrenada el 2 de diciembre de 1877, en una versión en alemán, en el Teatro Grand Ducal de Weimar Alemania. En España se estrenó el 9 de enero de 1897, en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona.
La obra, basada en la historia bíblica de la seducción de Sansón por Dalila, es la única ópera del compositor que forma parte del repertorio estándar francés —algunos teatros de otros países la programan habitualmente, especialmente el MET—, aunque alguna vez se repongan otras óperas suyas como La Princesse jaune y Henry VIII.
La escena de amor del segundo Acto es una de las piezas que definen el concepto de ópera francesa.
En 1868, Saint-Saëns inició la composición de la obra como un oratorio pero su libretista, Ferdinand Lemaire, le convenció de su potencial teatral, y Liszt se ofreció a producirla en Weimar, donde era director musical, en una corte cosmopolita, progresista y musical como la del Gran Ducado. En Francia la ópera tenía que vencer muchas resistencias por utilizar un tema bíblico, y no se escuchó hasta 1890 (trece años después del estreno de Weimar) en la ciudad de provincias de Ruán. Para esa ocasión, la cantante Pauline Viardot, que dominaba el papel de Dalila y a quien Saint-Saëns había dedicado la obra, era ya muy mayor para interpretarla.
Dalila es uno de los grandes roles para mezzo-soprano. Saint-Saëns lo dedicó a Pauline Viardot, quien organizó una presentación privada del segundo Acto en su casa en París, con el compositor al piano, con la vana esperanza de interesar al director de la Opéra.
La opera de Saint-Saëns tiene un marcado formato musical de oratorio, especialmente en el primero de sus tres actos, donde se destaca la vibrante arenga de Sansón (tenor dramático) a su pueblo para sublevarse contra la opresión filistea. El primer y último acto son algo rígidos, y la Barcarola del tercer acto parece extraña a oídos contemporáneos. Pero el segundo acto, la seducción de Sansón por parte de Dalila, posee una gran inspiración. Dos arias de Dalila son particularmente conocidas: "Mon coeur s'ouvre à ta voix" y "Printemps qui commence". El aria "Mon coeur s'ouvre à ta voix" se suele interpretar en recitales de concierto. Una de las melodías más conocidas de la ópera es la Bacanal Bacchanale.
Esta basado en el episodio de Sansón y Dalila del Viejo Testamento, concretamente en los capítulos 13 al 16 del Libro de los Jueces y en el Libro de los Proverbios, Libro de los Salmos y en el Cantar de los Cantares. Narra la historia del más famoso juez de Israel, consagrado desde el vientre de su madre para ser el líder del pueblo elegido, dotado de una fuerza espiritual y física sobrehumana, capaz de destruir al ejército filisteo con el sólo poder de su brazo. La fuerza tenía una condición, un "recordatorio divino" de que Sansón seguía siendo un hombre, y por tanto vulnerable al pecado y la debilidad: su fuerza radicaba en su largo cabello y si algo le ocurría, la perdería (de forma algo semejante al talón de Aquiles).
Sansón es vencido por un enemigo carente de armas y de fuerza física: una seductora filistea llamada Dalila, elegida por el sumo sacerdote del culto de Dagón para enamorar a Sansón y así poder arrancarle su secreto y derrotarle. La pasión carnal que Dalila despierta en Sansón hace que éste olvide su misión divina y, dejándose llevar por sus sentimientos e instintos, le revele su secreto como prueba de amor. Dalila, mientras Sansón duerme, le corta el pelo y lo entrega a los soldados filisteos, que le arrancan los ojos, y le encadenan como esclavo a una noria para ser vejado y humillado por el idólatra pueblo filisteo.
Sansón, derrotado y traicionado, se lamenta, implorando perdón y recibiendo las recriminaciones de su pueblo. En una ceremonia en honor a Dagón, falso dios filisteo, en la que Sansón iba a ser el "invitado de honor" para demostrarle que Dagón era un verdadero dios, no como el Dios de Israel, implora al Señor por su fuerza sobrenatural, para poder ofrecer en sacrificio su vida y la de los paganos filisteos que osan blasfemar su santo nombre.
Conducido por su lazarillo al templo, Sansón exclama su última alabanza al cielo y derriba las columnas, desplomándose el templo y sepultándose en vida con los filisteos, incluida la maliciosa Dalila.


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